miércoles, 6 de febrero de 2013

POEMA Nº 1





©2013 Nicolás F.A. Burón - Todos los derechos reservados



martes, 5 de febrero de 2013

#NOMÁSMALTRATOANIMAL



Tras los hechos ocurridos en la ciudad de Rancagua hace algunos días es evidente que en un país en el que últimamente hay una apertura en la tribuna pública de debatir temas que hasta hace poco eran en tabú todavía existe cierto prejuicio y doble estándar a la hora de hablar de un problema como la tenencia responsable de animales y mascotas y el maltrato animal. El incidente ocurrido en Rancagua y la forma en cómo este hecho criminal fue juzgado por las autoridades competentes desnuda una realidad bastante cruda , lo que en consecuencia  no cabe duda que hay que debatir seriamente respecto de un problema social que es consecuencia de la ignorancia, la avaricia y la ausencia de ética y praxis. Por un lado, existe un vacío legal profundo en Chile respecto de la forma en cómo es sancionado legalmente el maltrato animal; las penas por ese delito son explícitas pero poco duras y estrictas en relación  a las actividades que están reguladas por las leyes  de la república Nº 20380 y Nº 19473 y el  DFL Nº 16 de 1963 del Ministerio de Hacienda y en convenciones suscritas por el estado de chile como el CITES –como quedó en evidencia con el caso de la elefanta Ramba- pero son absolutamente permisivas en el caso de particulares o terceros que cometen este tipo de delitos como en este caso.  Por otro lado, la realidad de la regulación en materia de tenencia responsable de mascotas a lo largo y ancho del país  es heterogénea, en algunas ciudades existen ordenanzas municipales explícitas al respecto como ocurren en el caso de Las Condes o Vitacura, en otras, simplemente no existe ningún tipo de normativa o bien existen normativas al respecto –muchas veces ambiguas- pero no hay difusión ni conocimiento al respecto tanto de autoridades, funcionarios públicos, así como de los mismos habitantes.

Cabe destacar que de acuerdo a la ley Nº 20.380, es materia obligatoria difundir, formar e informar en las escuelas a nivel primario y secundario respecto de la tenencia responsable y cuidado de mascotas y animales.  Conviene preguntarnos si los ciudadanos, autoridades competentes, líderes de opinión, medios de comunicación, profesores, académicos y profesionales hemos hecho algo al respecto. Conviene preguntarnos qué hemos hecho nosotros para ser más coherentes,  y lo que queda demostrado en este caso y las diversas reacciones al respecto es algo muy similar en forma y gravedad al caso de Ignacio que mencioné hace varias semanas en una charla sobre el autismo a algunos estudiantes de la Universidad de Chile. Es otra evidencia y otra consecuencia más de cómo años de violencia y poca apertura nos dejaron con una sociedad profundamente dividida por el muro de la más oscura ignorancia.

¿Y qué podemos hacer nosotros al respecto? Coincido muy plenamente con Carmen Castillo V. en que hay que difundir y visibilizar para despertar un debate nacional. Coincido plenamente con ella en que se deben endurecer las penas para acabar y erradicar un problema social. Citando a Gandhi, el progreso moral de un país se debe juzgar por la forma  en cómo sus habitantes tratan y cuidan a los animales. Para que este progreso sea posible, conviene que quienes hoy lean este artículo, yo y todos quienes estamos de acuerdo en que se debe acabar con una infamia como esta seamos capaces de elaborar una propuesta de acción en común y hagamos la tarea de convencer, visibilizar y proponer a autoridades, ciudadanía, líderes de opinión e instituciones para que hechos como los ocurridos hace algunos días nunca más sean tolerados.

Propongo a ustedes que trabajemos juntos para acabar con el maltrato animal.